ROMANOS

Epístola de Pablo a los romanos

Romanos es la más larga de las epístolas paulinas

y es considerada su «legado teológico más importante»,

así como su magnum opus. (Obra maestra)

 

Nueva Versión Internacional.

Comentarios revisados en agosto de 2.021

 

 

Capítulo 1

 

1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para anunciar el evangelio de Dios,  (Pablo dice esto de sí mismo.  Jesús no lo nombró apóstol.  Ni el muro de la nueva Jerusalén tiene trece fundamentos, solo tiene doce, con los nombres de los doce únicos apóstoles verdaderos del Cordero. Apocalipsis 21:14. Tampoco las piedras del efod del sumo sacerdote tenían trece piedras, solo tenían doce. No había trece tribus en Israel, solo doce, como señal de los doce únicos apóstoles verdaderos del Israel espiritual de Jesús. Éxodo 28:15-30.  El muro de la nueva Jerusalén y el efod, dicen el número exacto, cerrado y sagrado de doce únicos apóstoles verdaderos.) 2 que por medio de sus profetas ya había prometido en las sagradas Escrituras. 3 Este evangelio habla de su Hijo, que según la naturaleza humana era descendiente de David, 4 pero que según el Espíritu de santidad fue designado con poder Hijo de Dios por la resurrección. Él es Jesucristo nuestro Señor. 5 Por medio de él, y en honor a su nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe. (Con estas frases, hábilmente, Pablo va construyendo la seguridad de sus seguidores de que él sí es “apóstol”, cuando en realidad es solo él diciendo que Jesús lo nombró apóstol, por fuera de los doce, el treceavo, el aborto, según sus propias palabras. Ver 1ª cor 15:8).  6 Entre ellas están incluidos también ustedes, a quienes Jesucristo ha llamado. 7 Les escribo a todos ustedes, los amados de Dios que están en Roma, que han sido llamados a ser santos.  Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.  (Esto lo puede decir cualquiera, pero en estas frases, los seguidores de Pablo son inducidos a creer que Pablo ha sido enviado a hablar en nombre de la Trinidad divina. Bendice en nombre de ellos tres, como si tuviera intimidad con ellos y fuera su representante. Es una sutil forma de crear una realidad que no hay. Él no fue enviado por Jesús, ni la Trinidad le ha dado el poder de ser su representante al lado de los doce apóstoles verdaderos de Jesús).

 

Pablo anhela visitar Roma

8 En primer lugar, por medio de Jesucristo doy gracias a mi Dios por todos ustedes, pues en el mundo entero se habla bien de su fe. (Con este abusivo pero sutil juicio a la fe de los romanos les da a creer que los puede juzgar, que él está por encima de ellos, que es su autoridad natural, cosa que no se detienen a escudriñar, puesto que el juicio es favorable y les agrada, lo cual les cierra los ojos para ver cómo realmente los está condicionando a ser juzgados por él. Además, con este juicio, los hace deseosos de hacer obras para ser vistos de los hombres, problema fariseo censurado por Jesús. Hipocresía que encuentra el lector siempre en las cartas del más famoso de entre todos los fariseos, el gran Pablo). 9 Dios, a quien sirvo de corazón predicando el evangelio de su Hijo, (Da testimonio de sí mismo, se ensalza, cosa que un cristiano verdadero jamás haría y menos tratándose de alguien que se denomina a sí mismo como autoridad en el cristianismo. Este es un mal ejemplo que se ha propagado por todo el cristianismo mundial. Este tipo de falacia es suave y no se nota, por lo cual es uno de los daños más imperceptibles entre los cristianos) me es testigo de que los recuerdo a ustedes sin cesar. 10 Siempre pido en mis oraciones que, si es la voluntad de Dios, por fin se me abra ahora el camino para ir a visitarlos. (Es tan atrevido, que además pone a Dios por testigo, cosa que los romanos no van a poder comprobar, y todo para posar de bueno ante los hombres, como si no se supiera que esta es una de las actitudes que más repudió Jesús entre los enemigos del pueblo de Dios, los hipócritas fariseos.) 11 Tengo muchos deseos de verlos para impartirles algún don espiritual que los fortalezca; (En esta enseñanza les está haciendo creer que él, Pablo, puede llevarles el don del espíritu Santo, que él es el portador del Espíritu de Dios, tan válido como Jesús, o sus doce apóstoles verdaderos. Todo esto lo va logrando con sutileza ofreciendo como astuto político, todo aquello que no puede dar) 12 mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos. 13 Quiero que sepan, hermanos, que, aunque hasta ahora no he podido visitarlos, muchas veces me he propuesto hacerlo, para recoger algún fruto entre ustedes, tal como lo he recogido entre las otras naciones. (Sigue, sutilmente fabricando en las mentes de los romanos, y de todos los cristianos, la falsa idea que él tiene tanta autoridad, a tal punto que puede venir a recoger frutos de ellos. Asumiendo para sí las tareas de Jesús, se le puede ver como el usurpador. De nuevo, este otro mal ejemplo, ha dañado las mentes de sus ingenuos seguidores, por dos mil largos años, sin que lo sospechen siquiera, que tanta prepotencia, tanta vana gloria, tanta adulación, no son cristianas y dañan la sociedad cristiana.) 14 Estoy en deuda con todos, sean cultos o incultos, instruidos o ignorantes. 15 De allí mi gran anhelo de predicarles el evangelio también a ustedes que están en Roma. 16 A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos, primeramente, pero también de los gentiles. 17 De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»

 

La ira de Dios contra la humanidad

18 Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. (Aquí lanza sus amenazas sutiles a todo aquel que ose estar en contra de sus enseñanzas, porque con hábil trama ha tejido que la verdad de Dios es las enseñanzas que él ha venido esparciendo por todo el mundo. Por tanto, da por sentado que esa supuesta ira de Dios va a caer sobre los que se opongan a Pablo. Empieza con una amenaza general, de la ira de Dios, y luego la diluye en otras explicaciones. La idea que Pablo desea instalar en las mentes de los cristianos es el temor a todo el que se oponga a sus enseñanzas, supuesta mente “divinas”) 19 Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. 20 Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. 21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. 22 Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios 23 y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles. 24 Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. 25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que, al Creador, quien es bendito por siempre. Amén. (Los que reciben las enseñanzas de Pablo, como palabras de Dios mismo,  los que al leer sus enseñanzas de hombre dicen que leyeron la palabra de Dios, hacen justamente esto que Pablo está describiendo aquí.  Estas palabras juzgarán a los seguidores de Pablo, el día del juicio final, cuando todas las máscaras sean retiradas, y se vea que siguieron en pos de un simple hombre, nada más.  Jesús advirtió que esto pasaría, pero no se lo esperaban en Pablo.  Esta, de creer que las enseñanzas de Pablo son, o no son, palabras de Dios, es la más grande prueba a que ha sido sometida la humanidad).

26 Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.  27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. (Acusa a las mujeres del extravío de la humanidad. Igual que sucedió en el paraíso terrenal, donde la acusada fue la mujer.  Jesús no acusó a la mujer) 28 Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. 29 Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, 30 calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; 31 son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. 32 Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas, sino que incluso aprueban a quienes las practican. (Todos estos frutos indeseables están dañando a la iglesia de Babilonia, la que sigue a Jesús y a la vez a Pablo. Todas estas obras se dan porque las naciones han seguido en pos de las enseñanzas de un hombre, las han elevado a la categoría de palabras de Dios. Sin darse cuenta, han elevado a este simple ser humano a la categoría de Jesús, otro Mesías. Por lo que ha terminado siendo el más grande de todos los usurpadores. El más grande anticristo de toda la historia.)

 

 

Capítulo 2

 

El justo juicio de Dios

1 Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. (Pablo es un consumado artista del engaño, que empieza acusando a los que son pecadores y a su vez juzga como malos a los que juzgan a los demás. Acusa a los que acusan, cómo si igual que Jesús, estuviera por encima del bien y del mal.  Sutil mente se hace reconocer y de paso adorar como la suprema autoridad)  2 Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad. 3 ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos? (Hace exacta mente lo mismo que critica, como si él no estuviera bajo juicio, cual si estuviera por encima de todos. Estas sutilezas no las notan sus seguidores y con ellas teje la sutil red, en la que los atrapa, para que adoren sus palabras a la misma altura de las palabras de Jesús, el verdadero y único enviado a la tierra de parte de Dios.) 4 ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?

5 Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. 6 Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras». (Habla de sí mismo al hablar de otros. Pablo es el acusador de la humanidad, a través de sus cartas. Pablo es el fiscal, Pablo es el encargado de revelar lo malo de los seres humanos.  Hasta el día del juicio final, hasta el último día de la humanidad, cuando él mismo se quitará su máscara, y revelará a sus seguidores, que estaban extraviados, adorando palabras de hombres y habían dejado de lado las palabras de Jesús. Moisés es el acusador de los judíos. Ver Juan 5:45-47. Y Pablo es el acusador de los cristianos, en la misma medida que Moisés lo es de los judíos. Ver apocalipsis 12:10). 7 Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad. 8 Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad, recibirán el gran castigo de Dios. 9 Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal, los judíos, primeramente, y también los gentiles; 10 pero gloria, honor y paz para todos los que hacen el bien, los judíos primeramente, y también los gentiles. 11 Porque con Dios no hay favoritismos.

 

12 Todos los que han pecado sin conocer la ley, también perecerán sin la ley; y todos los que han pecado conociendo la ley, por la ley serán juzgados. 13 Porque Dios no considera justos a los que oyen la ley sino a los que la cumplen. 14 De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. 15 Éstos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan. 16 Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio.  ("Mi Evangelio": Usurpa el lugar de Jesús, usurpa el evangelio de Jesús hablando de un supuesto evangelio de él, de Pablo. Cómo si hubiera un quinto evangelio, el de Pablo, no de Jesús. Pero es que solo hay cuatro evangelios celestiales, divinos. Los cuatro seres vivientes que están delante del trono de Dios, que dan testimonio de Jesús por los siglos de los siglos. Ver tetramorfo: Apocalipsis 4:6-11. Isaías 6:1-7. Ezequiel caps. 1 y 10. Esto de presentarse Pablo a sí mismo, con un supuesto evangelio propio, es lo mismo de presentarse Pablo como que fue elevado al "tercer Cielo", por lo que se pone a sí mismo como que ha descendido del cielo. Son las falacias del anticristo, para hacerse adorar, como semejante al Mesías, pero con sutilezas que sus seguidores estarán siempre dispuestos a pasar por alto.)

 

Los judíos y la ley

17 Ahora bien, tú que llevas el nombre de judío; que dependes de la ley y te jactas de tu relación con Dios; 18 que conoces su voluntad y sabes discernir lo que es mejor porque eres instruido por la ley; 19 que estás convencido de ser guía de los ciegos y luz de los que están en la oscuridad, 20 instructor de los ignorantes, maestro de los sencillos, pues tienes en la ley la esencia misma del conocimiento y de la verdad; 21 en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? 22 Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley? 24 Así está escrito: «Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles.» (Esto es la continuación de la acusación permanente e implacable a los judíos en la ley mosaica. Esto es una trampa, en la cual Pablo ha hecho caer a miles de millones de cristianos, que aplican estas palabras a su propio cristianismo. Hace que los cristianos obren para ser vistos de los hombres, obren para que los gentiles digan esto o aquello. Aparentan perfección, como los antiguos fariseos, supuesta mente para que los no creyentes no hablen mal del cristianismo. Es una sutil trampa, porque las personas terminan hasta creyéndose culpables, si alguien no cree en Jesús, porque son cristianos no perfectos. Cuando la verdad es que solo puede llegar dónde Jesús aquel ser humano al cual el Padre le permita entender que Jesús es su Mesías. No es una deducción humana, reconocer al Mesías, es una elección del Padre, en su insondable soberanía, que decide él a quien llama y a quien no llama para que entre al sendero de Jesús. Ver Juan 6: 44 y 65) 25 La circuncisión tiene valor si observas la ley; pero si la quebrantas, vienes a ser como un incircunciso. 26 Por lo tanto, si los gentiles cumplen los requisitos de la ley, ¿no se les considerará como si estuvieran circuncidados? 27 El que no está físicamente circuncidado, pero obedece la ley, te condenará a ti que, a pesar de tener el mandamiento escrito y la circuncisión, quebrantas la ley. 28 Lo exterior no hace a nadie judío, ni consiste la circuncisión en una señal en el cuerpo. 29 El verdadero judío lo es interiormente; y la circuncisión es la del corazón, la que realiza el Espíritu, no el mandamiento escrito. Al que es judío así, lo alaba Dios y no la gente.

 

 

Capítulo 3


Fidelidad de Dios

1 Entonces, ¿qué se gana con ser judío, o qué valor tiene la circuncisión? 2 Mucho, desde cualquier punto de vista. En primer lugar, a los judíos se les confiaron las palabras mismas de Dios. 3 Pero entonces, si a algunos les faltó la fe, ¿acaso su falta de fe anula la fidelidad de Dios? 4 ¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. Así está escrito: «Por eso, eres justo en tu sentencia, y triunfarás cuando te juzguen.» 5 Pero si nuestra injusticia pone de relieve la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Que Dios es injusto al descargar sobre nosotros su ira? (Hablo en términos humanos.) 6 ¡De ninguna manera! Si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo? 7 Alguien podría objetar: «Si mi mentira destaca la verdad de Dios y así aumenta su gloria, ¿por qué todavía se me juzga como pecador? (En este párrafo se puede aplicar a él mismo la propia palabra de Pablo y se aplica perfecto a su propia mentira, a sus falacias tan bien elaboradas. Su mentira, su verdadera identidad de anticristo camuflado, cuando es descubierta, destaca la verdad de Dios, y aumenta la gloria y la alabanza de la sabiduría, de aquel que determinó que todas estas pruebas de las falacias de Pablo, las tuviéramos que vivir todos los cristianos, sin excepción, en toda la Tierra. Dios es fiel a su palabra. Hemos de ser probados, para ser aprobados de Dios. Y Pablo es la más grande prueba para toda la humanidad, es la abominable desolación en el lugar santo. Prueba anunciada por Jesús.) 8 ¿Por qué no decir hagamos lo malo para que venga lo bueno?» Así nos calumnian algunos, asegurando que eso es lo que enseñamos. ¡Pero bien merecida se tienen la condenación! (En realidad, los que pasen la prueba, de las falaces enseñanzas de Pablo, son eso bueno que viene del mal que ha descendido sobre toda la humanidad, para ser probadas todas las almas humanas, a ver quién le cree a Jesús y quién se deja extraviar por elaboradas falacias del impostor. Por esto no todo el mundo le cree a Pablo, no todos se dejaron llevar de sus zalamerías desde el principio. Pablo aquí sigue con eso de condenar personas, él, como si fuera Dios mismo, robando los exclusivos atributos de Dios, algo que ningún cristiano verdadero, según Jesús, puede hacer. De paso, sutilmente Pablo entonces incita a sus seguidores a condenar a otros, y haciendo así, a condenarse a sí mismos. Así son las falacias sutiles de Pablo).

 

No hay un solo justo

9 ¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado. 10 Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; 11 no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. 12 Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!» 13 «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» «¡Veneno de víbora hay en sus labios!» 14 «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.» 15 «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; 16 dejan ruina y miseria en sus caminos, 17 y no conocen la senda de la paz.» 18 «No hay temor de Dios delante de sus ojos.» (A primera vista estas palabras parecen ser de altísima sabiduría, pero en realidad son juicio sobre toda la humanidad. No son bondad, son maldad. Son acusación a todos los humanos de parte del hijo del diablo, de parte del equipo acusador de los seres humanos. Si el hombre no gusta de buscar el bien, ve solo esto, la maldad del juicio del anticristo. Pero todo hombre que busca el bien, guiado por las enseñanzas de Jesús, no ve solo este caos, este infierno, sino que ve también la gran bondad que hay en la humanidad. Además, Pablo induce a sus extraviados seguidores a hacer el mal, porque los induce a ver el mal en los demás y a juzgar a los demás, y que se olviden de ver bondad en los seres humanos. Sus seguidores son hijos del juicio, son acusadores. Con esta acusación sin darles esperanzas, Pablo hace un sendero que millones transitan hacia el mal, hacia dejar de lado la búsqueda de la verdad, de la sabiduría, del bien, de la santidad, de la perfección.) 19 Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a quienes están sujetos a ella, para que todo el mundo se calle la boca y quede convicto delante de Dios. 20 Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado.

 

La justicia mediante la fe

21 Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. 22 Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, 23 pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 24 pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. 25 Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; 26 pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.

27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio? ¿Por el de la observancia de la ley? No, sino por el de la fe. 28 Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige. 29 ¿Es acaso Dios sólo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también es Dios de los gentiles, 30 pues no hay más que un solo Dios. Él justificará por la fe a los que están circuncidados y, mediante esa misma fe, a los que no lo están. 31 ¿Quiere decir que anulamos la ley con la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley. (Pablo no está contradiciendo a Santiago cuando dice que muéstrame sin obras tu fe, que yo te mostraré por las obras mi fe, que es nula la fe sin obras. Aquí Pablo habla de la observancia de la ley de Moisés. No habla de la consecuencia ineludible de creer en Jesús, que es hacer lo que Él nos mandó. Si no hace lo que ordenó Jesús, es que no le cree ni lo sigue. Según el mismo Jesús enseñó. Entonces es la obediencia a Jesús, hacer las obras que Jesús ordenó, lo único que confirma la fe en Jesús.)

 

 

 

Capítulo 4


Abraham, justificado por la fe

1 Entonces, ¿qué diremos en el caso de nuestro antepasado Abraham? 2 En realidad, si Abraham hubiera sido justificado por las obras, habría tenido de qué jactarse, pero no delante de Dios. 3 Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.» (Abraham creyó que esa injusticia, que ese asesinato de Isaac venía de parte del Dios verdadero. Para Abraham era imposible saber, que aquel que le había hablado no era Dios, sino un ángel, Luzbel, disfrazado de Dios, tentándole, para que, en nombre del amor, hiciera el acto más contrario al amor: asesinar a otro. Le tentó, para que, en nombre de la obediencia, hiciera el acto más rebelde a la vida, quitar la vida. Y más grave aún, quitar la vida a un niño indefenso. Para Abraham era imposible saber, que esta suplantación que hacía Luzbel, en nombre de Dios, había sido autorizada por Dios, en su sabiduría, para cumplir su propósito de poner a prueba a todos los seres humanos. Por esto, un acto atroz, un vil crimen, lo más depravado del obrar humano, un acto que en sí mismo es horriblemente malo, a los ojos de cualquier ser humano, fue contado a justicia, debido a la ignorancia insalvable de Abraham, que no sabía que era el diablo y no Dios, quien le había hablado. Dios le tomó esa desobediencia a la vida y al amor, como fe, como justicia. Si cualquier ser humano está debajo de un árbol y desciende del cielo un ser luminoso, luzbel, y le dice que es Dios mismo, le cree, pues descendió del Cielo un ser poderoso con un mensaje. Para Abraham era imposible saber que no era Dios. Por eso Abraham creyó que era Dios y le fue contado a Justicia, no porque creyó sin más, sino porque iba a obedecer, y tuvo que ser detenido por otro ángel. Obedecer es la fe. La fe sola sin obediencia es cizaña, es nada, en verdad no es fe.)

4 Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda. 5 Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia. 6 David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras: 7 «¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados! 8 ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!» 9 ¿Acaso se ha reservado esta dicha sólo para los que están circuncidados? ¿Acaso no es también para los gentiles? Hemos dicho que a Abraham se le tomó en cuenta la fe como justicia. 10 ¿Bajo qué circunstancias sucedió esto? ¿Fue antes o después de ser circuncidado? ¡Antes, y no después! 11 Es más, cuando todavía no estaba circuncidado, recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia que se le había tomado en cuenta por la fe. Por tanto, Abraham es padre de todos los que creen, aunque no hayan sido circuncidados, y a éstos se les toma en cuenta su fe como justicia. 12 Y también es padre de aquellos que, además de haber sido circuncidados, siguen las huellas de nuestro padre Abraham, quien creyó cuando todavía era incircunciso. (Abraham no solo creyó. Él obedeció, e hizo lo que se le ordenó. Volvemos a lo mismo de Santiago, que descalifica la fe sin obras, y también Jesús descalifica la fe sin obras, a lo largo de todas sus enseñanzas. ¿Entonces por qué a los cristianos les dio por creer, que tienen asegurada la salvación, con solo decir que creen en el nombre de Jesús, sin tener que obedecer, ni hacer lo más mínimo? Esto es la cizaña del huerto, es obra de un enemigo de los seres humanos, Pablo el anticristo. La cizaña es parecida al trigo, pero no lleva fruto. La cizaña será quemada al final, el día del juicio. Con sus falaces enseñanzas Pablo, les va haciendo creer que con solo decir que son de Cristo ya están salvos. Ese es su grandísimo ministerio extraviador. El más falaz de todos los falaces del planeta. El astuto probador, el hijo del diablo, la abominable desolación en el lugar que no debe.)

13 En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia. 14 Porque si los que viven por la ley fueran los herederos, entonces la fe no tendría ya ningún valor y la promesa no serviría de nada. 15 La ley, en efecto, acarrea castigo. Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. 16 Por eso la promesa viene por la fe, a fin de que por la gracia quede garantizada para toda la descendencia de Abraham; esta promesa no es sólo para los que son de la ley sino para los que son también de la fe de Abraham, quien es el padre que tenemos en común 17 delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones.» Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran. 18 Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa será tu descendencia!» 19 Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara. 20 Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido. 22 Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia. 23 Y esto de que «se le tomó en cuenta» no se escribió sólo para Abraham, 24 sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel qué *levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor. 25 Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. (Sin darse cuenta, con estas bien elaboradas enseñanzas, los cristianos dan por hecho que la fe sin obras es viva y no muerta, que la fe sin obediencia es válida para Dios. El texto en sí mismo no miente, pero está tan bien elaborado, que en esas palabras se basan,  para extraviarse los seguidores de Pablo, hacia una fe de cizaña, una fe sin frutos, una fe sin obras, una fe de solo himnos y alabanzas, una fe de labios, pero vacía de obediencia. Es el descalabro de los que se pierden, de los que se extravían en pos de otros seres humanos, y no siguen en pos de las enseñanzas de Jesús. Ay de los hijos de Pablo. Serán llevados lejos de Jesús y no se darán cuenta hasta el día del juicio final, … las vírgenes necias.)

 

 

 

 

 

Capítulo 5


Paz y alegría

1 En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2 También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. (Sí, somos justificados mediante la fe, pero solamente cuando la fe se perfecciona, cuando obedecemos. Aquí Pablo no está diciendo lo contrario, pero al dar por hecho que ya estamos justificados, sus seguidores no creen que necesiten obedecer para que su fe sea probada y ahí sí, ser justificados por la fe, por lo que se extravían con estas frases de difícil inteligencia, como las llamó el verdadero apóstol de los gentiles, Pedro. Ver Hechos 10:1-48 y 15:7. Los seguidores de Pablo dan por hecho que ya están justificados y que las obras, como la perseverancia, sufrimientos, sacrificios, que Pablo menciona aquí, son añadidura. Porque para él la obediencia es opcional y no compromete la salvación del alma. Ahí está el grandioso ministerio extraviador del anticristo infiltrado y camuflado.) 3 Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; 4 la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. 5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado. 6 A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. 7 Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. 8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! 10 Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! 11 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación. (En este texto que es verdadero, da por hecho que ya están salvos los seguidores de Pablo, que nada tienen que hacer, porque Cristo ya hizo todo, por lo que sus seguidores, no buscan obedecer, como algo imprescindible para la salvación de sus almas, si son seguidores de Jesús, sino que si desobedecen tendrán una gloria menor, pero en el Cielo, según ellos salvados del infierno, porque con solo decir con sus labios que Jesús es su Dios, ya están asegurados en el Cielo. Y el solo hecho de decir que Jesús es su Dios los llena y no necesitan más. Así es la grandiosa obra extraviadora del anticristo.)

 

 

De Adán, la muerte; de Cristo, la vida

12 Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. 13 Antes de promulgarse la ley, ya existía el pecado en el mundo. Es cierto que el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley; 14 sin embargo, desde Adán hasta Moisés la muerte reinó, incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato, como lo hizo Adán, quien es figura de aquel que había de venir.

15 Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos! 16 Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán. El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado, pero la dádiva que lleva a la justificación tiene que ver con una multitud de transgresiones. 17 Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo. (Está hablando de lo escrito en el libro del génesis, y en esa escritura no dice esto, sino todo lo contrario: dice que el hombre no era eterno. Dice claramente, que al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, el hombre se hizo como Dios y fue expulsado del paraíso para que no tomara del árbol de la vida y viviera para siempre. Ver Génesis 3:22. Con Jesús, el hombre puede vivir para siempre. A eso vino Jesús, a darnos la vida eterna, algo que el hombre no había perdido, algo que el hombre no tenía. Ni con comer de ese árbol de la ciencia del bien y del mal se le descuadraron los planes a Dios creador, sino que eso que sucedió, con los frutos del árbol, y la posterior expulsión del paraíso, para que el hombre pueda tener la vida eterna, que le ofrece Jesús a algunos que el Padre elige, no a todos. Con esto Pablo también tuerce las enseñanzas de Jesús, porque dice que por Adán todos los hombres perdieron la vida eterna y con Jesús todos los hombres recibieron la vida eterna.  En ambas afirmaciones falla. Jesús enseña que, de todos los seres humanos, el padre llama a los que él desea llamar, y de los llamados pocos son escogidos. Entonces una mínima parte de la humanidad halla la vida eterna. Pero en esa mínima parte toda la humanidad es redimida. Pablo tuerce las escrituras, con el fin de extraviar, de las enseñanzas de Jesús, a sus ingenuos seguidores.)

18 Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. 19 Porque, así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. 20 En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, (Románticamente, Pablo exagera diciendo que la gracia le es propuesta en mayor medida que el pecado al hombre, pero en realidad ambas les son propuestas en la misma medida a los hombres a través de los tiempos. Si fuera como Pablo dice, y le fuera propuesto más el bien que mal al hombre, si la gracia abundara más que el pecado, el hombre tendería al bien por naturaleza, y el mal no tendría opciones de conquistar las decisiones del hombre. El hombre no sería libre para decidir entre el bien y el mal, que son los frutos de haber tomado del árbol de la ciencia del bien y del mal, mencionado en el Génesis. En el pasado, los pecados de la humanidad eran muchos menos y eran más sencillos, porque el conocimiento de la palabra de Dios y el acceso a ella, eran mucho menores. En el siglo 21, los pecados que les son ofrecidos a los humanos por los ángeles de Luzbel son muy sofisticados y son miles, para equilibrar que ahora hay mucho conocimiento del bien, de las escrituras y mucha ciencia, y los seres humanos pueden hallar la verdad más fácil que hace siglos, por lo tanto, los pecados son más complejos y especializados. Si no hubiera equilibrio absolutamente perfecto entre el bien y el mal que les son propuestos a los hombres, por los ángeles de Miguel y de Luzbel, entonces, no tendríamos libre albedrío. Al romperse mínimamente el equilibrio del bien y del mal, se pierde el libre albedrío. Además, si no hubiera equilibrio perfecto, aún con el paso de los siglos, los hombres de hace cientos de años se pudieran quejar el día del juicio, porque no tenían imprenta, libros por millones, ciencia, computadores, y muy pocos podían leer las escrituras. Esos hombres estaban en clara desventaja respecto a los hombres del siglo 21, para hallar la verdad. Pero los pocos y sencillos pecados con los que ellos eran tentados, no tienen nada de comparación con los poderosos y sofisticados pecados por miles, que le son propuestos al hombre de hoy. Equilibrio perfecto siempre. Pablo, con sus exageraciones románticas, a favor del bien, para conquistar los corazones ingenuos de sus seguidores, es parte de ese mal disfrazado de bien, que les es propuesto a los cristianos. Hace parte del equilibrio. Pero Pablo no es un ángel de Luzbel, Pablo es el hijo del diablo, es la segunda persona de la trinidad usurpadora, es el usurpador, el que pretende ocupar el lugar del hijo de Dios en los corazones de sus seguidores, y sus enseñanzas son tomadas como palabras de Dios mismo, por la gran mayoría de cristianos del mundo, y han terminado dándole a Pablo la misma autoridad de palabra de Dios, que le dan a Jesús, con lo que hace parte de ese equilibrio mismo, a un nivel muy elevado, por siempre, para siempre.) 21 a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.

 

 

 

 

Capítulo 6


Muertos al pecado, vivos en Cristo

1 ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde? 2 ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, (En este texto de difícil inteligencia, Pablo pone un lazo de cazador sobre sus seguidores. La gran mayoría dan por hecho que ya han muerto al pecado, con solo recibir a Cristo en sus corazones. Pero en realidad nadie, estando vivo, ha muerto al pecado definitivamente. Es un morir de cada instante, es un morir de cada día. Y hasta los mejores cristianos, los más sabios, piden perdón a Dios por sus pecados, todos los días, hasta el día de sus muertes. Jamás, mientras estén respirando en esta vida, creerán que ya son perfectos, que ya están salvos, que ya murieron al pecado, o que el juicio de Dios lo tienen asegurado a su favor. Perfección que sí dan por hecho los extraviados seguidores del astuto Pablo, con lo cual creen insensatamente, sin darse cuenta, que ya está anulado el día del juicio final de Jesús, sobre ellos. Pero en la realidad están extraviados y serán sujetos de la condenación de Jesús ese día. Ver Mateo 7:22-23. El que se ensalza será humillado, según sentencia Jesús. Ese día del juicio final nadie estará tranquilo, cuando Jesús juzgue a todos los seres humanos, sin excepción alguna. Nadie estará seguro del juicio de Dios a favor de él, todos estarán seguros de que no merecen ser salvos, y que, si Jesús, por pura misericordia, los elige para la eternidad, en ese día del juicio, esto sucedió cuando Jesús lo juzgó correcto y no cuando el hombre aceptó a Jesús en su corazón. El mismo Jesús dijo que muchos son los llamados y pocos los escogidos) ¿Cómo podemos seguir viviendo en él? 3 ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? 4 Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva. 5 En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. 6 Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; (Da por hecho que ya cambió, que ya es puro, que el pecado es cosa del pasado, con lo que extravía a sus seguidores, y los hace aparentar ser buenos, estar ya puros, sin pecado. Sutil extravío que hace arder en las llamas del infierno a sus seguidores, valga decir, a los miles de millones de sus seguidores en todo el mundo durante estos largos dos mil años.) 7 porque el que muere queda liberado del pecado. 8 Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él. (Es tan sutil y peligroso este lazo de cazador, que consigue que los cristianos empiecen a aparentar que ya murieron al pecado. Eso era lo mismo que Jesús condenaba en los fariseos, que aparentaban ser buenos. Pablo consigue reestablecer viejos vicios fariseos de hipocresía en el cristianismo.) 9 Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. 10 En cuanto, a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios. 11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. (Por el solo hecho de considerarse muerto al pecado, no se está muerto al pecado, sino que, contrario a esto, impide que el cristiano muera de verdad al pecado día a día, como algo presente, algo que debe hacer hasta el último instante de su vida.) 12 Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. 13 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. 14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia.



Esclavos de la justicia

15 Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! 16 ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia. 17 Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. 18 En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia. (Pablo les dice que, con solo sus enseñanzas, ellos ya son cristianos, si son sus seguidores, si se someten a las enseñanzas de Pablo, y los llama esclavos de la justicia, es decir, le hace pensar que Pablo es la justicia. Sus seguidores, con tantas frases que reafirman la autoridad de Pablo, dichas por Pablo mismo, no sospechan que él, Pablo, sea el mismísimo anticristo, desviándolos del sendero de Jesús.)

19 Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. (Pablo enreda a sus seguidores, con estas frases, en las que pretende hablar como humano, en varios pasajes de sus epístolas, y parecería que estas no son palabras de Dios entonces, según él mismo. Las palabras de Dios son de Dios siempre, no unas sí y otras no. Así habló Jesús, todas sus palabras son de Dios. Ni una sola palabra de Jesús no es de Dios. Las palabras de Pablo ni una sola es palabra de Dios, son simples palabras de hombre. Cuando Pablo les dice que algunas de sus enseñanzas son solo humanas, les induce la mente para que crean que las demás frases si son de Dios, les siembra confusión, lo cual es su intención real. A eso fue a lo que vino el anticristo, a extraviar a sus seguidores.) Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad. (Pablo les hace creer a sus seguidores que, si lo siguen y son sus discípulos, entonces son justos y son santos.) 20 Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia. 21 ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los avergüenzan y que conducen a la muerte! 22 Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Pablo les hace creer que siendo sus seguidores tienen a Cristo Jesús, porque él, Pablo, tiene el poder de traerles al hijo de Dios. Sin darse cuenta, sus extraviados seguidores aceptan que Pablo es un camino a Dios. Al hacer esto, se hace anatema Pablo, se hace el grandioso usurpador del trono de Jesús.)

 

 

 

 

Capítulo 7


Analogía tomada del matrimonio

1 Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. (Los engaña, puesto que el pueblo de la iglesia que estaba en Roma no era israelita, no era conocedor de la ley mosaica, ni conocedor de las enseñanzas de los profetas.) ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida? 2 Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. 3 Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera, aunque se case con otro hombre. (Nada tiene que ver esta reflexión, que sí es correcta en sí misma, sobre el matrimonio, comparándolo incorrectamente, con morir a la ley, con morir al pecado. El pecado no desaparece, no muere hasta el último instante de vida del cristiano, el hombre no queda viudo del pecado, el pecado sigue vivo tentándolo. Por tanto, el supuesto matrimonio del hombre con el pecado no se disuelve con recibir a Jesús, ni el pecado deja de lado al hombre que recibe a Jesús, sino solo a los que obedecen día a día a Jesús y solo mientras esta obediencia esté. Por solo recibir a Jesús no eres salvo, tienes que obedecerle hasta el último día de vida y pedir perdón muchas veces, por los errores cometidos. La fe sin obras es muerta. Si no obedeces a Jesús, día a día, hasta el último instante de tu vida, en verdad no crees en sus enseñanzas, no crees en Jesús. Obedecer es creer. No obedecer es no creer, por tanto, la fe se prueba con la obediencia, y la fe sin ser probada no es fe. La ley del pecado jamás deja viudo al hombre, sino que lo acompaña hasta el último día de su existencia.) 4 Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios. 5 Porque cuando nuestra naturaleza pecaminosa aún nos dominaba, las malas pasiones que la ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo, y dábamos fruto para muerte. 6 Pero ahora, al morir a lo que nos tenía subyugados, hemos quedado libres de la ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu, y no por medio del antiguo mandamiento escrito. (Vuelve y confunde a sus seguidores, haciéndolos creer que ya son salvos, que ya no están sujetos a errar, que ya no están sujetos a equivocarse, que al estar en la gracia que él les dice que están, entonces ya están por encima del bien y del mal, como Dios.)

 

Conflicto con el pecado

7 ¿Qué concluiremos? ¿Que la ley es pecado? ¡De ninguna manera! Sin embargo, si no fuera por la ley, no me habría dado cuenta de lo que es el pecado. Por ejemplo, nunca habría sabido yo lo que es codiciar si la ley no hubiera dicho: «No codicies.» 8 Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mí toda clase de codicia. Porque aparte de la ley el pecado está muerto. 9 En otro tiempo yo tenía vida aparte de la ley; pero cuando vino el mandamiento, cobró vida el pecado y yo morí. 10 Se me hizo evidente que el mismo mandamiento que debía haberme dado vida me llevó a la muerte; 11 porque el pecado se aprovechó del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. (Esta afirmación también es falaz, parece verdadera, pero es engañosa, es extraviadora. les dice que la ley no es mala, pero también les dice que, si no hubiera venido la ley, no habría venido el pecado, con lo cual también les dice que la ley es la madre del pecado. Son palabras de hombre, son errores normales de hombre estas enseñanzas. Hasta ahí todo bien, porque todos tenemos derecho a equivocarnos. Pero al ser tomadas como palabras de Dios, por sus extraviados seguidores, entonces no pueden tener errores, sino que han de ser verdades absolutas de Dios, palabras eternas y perfectas. Por lo que estos errores humanos de Pablo, se convierten en la abominable desolación que ha estado usurpando, durante dos mil años, el lugar que no debe, se convierten en usurpadoras de las palabras del verdadero Dios, Jesús.)

12 Concluimos, pues, que la ley es santa, y que el mandamiento es santo, justo y bueno. 13 Pero entonces, ¿lo que es bueno se convirtió en muerte para mí? ¡De ninguna manera! Más bien fue el pecado lo que, valiéndose de lo bueno, me produjo la muerte; ocurrió así para que el pecado se manifestara claramente, o sea, para que mediante el mandamiento se demostrara lo extremadamente malo que es el pecado. 14 Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado. 15 No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. 16 Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; 17 pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí. 18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. 19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí. 21 Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. 22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; 23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. 24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? 25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta a la ley del pecado. (Ahora los vuelve a enredar y reconoce lo que había negado antes, cuando les dijo que ya están bajo la gracia, pero ahora les dice que nunca estarán bajo la gracia sino sometidos al pecado, aunque no quieran. Dice las dos afirmaciones contrarias a la vez y no le importa. Al final afirma que está bajo la acción del pecado. Así sus seguidores, unas veces se creen buenos y otras veces se creen pecadores y se confunden, porque no piensan en Jesús sino en la mente enredada de un simple e insignificante ser humano, como todos nosotros, un tal Pablo de Tarso, al cual le han dado sus seguidores el título abusivo y falaz de “palabra de Dios”, casi nada el errorcito.)

 

 

 

 

Capítulo 8


Vida mediante el Espíritu

1 Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, 2 pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. (Esta afirmación es ambigua, puesto que da a entender a sus seguidores que, si siguen a Pablo, están unidos a Cristo y libres de la ley del pecado y de la muerte. Sus seguidores creen que ya están libres del pecado, porque el Jesús que Pablo les da, ya venció al pecado por ellos, y ellos ya están libres pues Pablo les dice que él ya está liberado de la ley del pecado. Así es como sus ingenuos seguidores pierden todas las batallas contra el pecado. Deja también, muy convenientemente para Pablo sin explicar, deja en el vacío, qué es lo que quiere decir con esto de estar unidos a Cristo, puesto que no les va a enseñar que estar unidos a Cristo es recibir las enseñanzas de Cristo y las de nadie más en el trono reservado para Dios en sus almas. Esto es justamente lo que no le sirve a Pablo que hagan los cristianos, por eso es por lo que los extravía.) 3 En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, 4 a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. (Esto es un enredo, con el cual confunde a sus seguidores, porque la ley está afuera del ser humano y la naturaleza pecaminosa está adentro del ser humano. Además, Cristo está afuera del hombre y la naturaleza pecaminosa está adentro del hombre. Solo si el hombre hace entrar entonces a Cristo, leyendo y aceptando las enseñanzas de Jesús, llevándolas al trono de Dios, adentro de sus mentes, entonces esas enseñanzas ayudan al hombre a vencer la naturaleza pecaminosa. Pero Pablo, y sus simples enseñanzas humanas, no tiene ese poder, como sí lo creen sus ingenuos y extraviados seguidores que, por arte de magia, por decir que Jesús es Dios, y no con la obediencia a las enseñanzas de Jesús, ya vencieron al pecado que vive adentro de ellos. Pablo es el creador de los muertos vivientes.)  5 Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. 6 La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. 7 La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. 8 Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. 9 Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. (Les hace creer que, si son sus discípulos, están siguiendo a Cristo mismo, y no a Pablo. Usurpa el lugar del trono de cristo. Les hace creer astutamente que, si tienen el espíritu de Pablo, aceptando sus enseñanzas como celestiales, tienen el espíritu de Cristo. Que si rechazan el espíritu  de Pablo, rechazando como de Dios las enseñanzas de Pablo, tomando esas enseñanzas como palabras de hombre, entonces no pueden tener a Dios. La perfección de su trabajo no está en alejarlos de creer en Jesús, sino crear confusión, por lo que el gran Pablo entonces es un astuto demagogo. Es una precisa y bien elaborada red de falacias, con las que ha extraviado a miles de millones de seres humanos durante largos dos mil años. Obviamente, han sido engañados los que estaban destinados a ser extraviados, los que no eran de Jesús realmente, a fondo, sino que amaron a Jesús superficialmente. Jesús, en el anticristo, viene dando a cada uno según sus obras, en el nivel más elevado de prueba, en la más alta y profunda batalla entre las tinieblas y la luz.) 10 Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. (Les dice, de forma subliminal que, si lo siguen a él, a Pablo, a través de las enseñanzas de Pablo, Jesús vive en ellos.) 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. 12 Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. 13 Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. (Les hace creer que la mentalidad pecaminosa se va a ir, con solo ellos decir que Jesús es su Dios, y que nada más tienen que hacer, que ya con esto vencieron al pecado. Por arte de magia, ya son salvos con solo una frase de sus labios.) 15 Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» 16 El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. (En estas enseñanzas les dice que él, Pablo, les trae el Espíritu Santo. Se infiltra como dador del Espíritu Santo. Es tan abundante la red de afirmaciones que sin darse cuenta sus seguidores aceptan sin reparos que las palabras de Pablo son palabra de Dios. Y al lograr esto triunfa sobre ellos y adoran a Jesús, pero también adoran, sin darse cuenta, a un simple hombre, como a Dios.)

 

La gloria futura

18 De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. 19 La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, (Los engaña y les hace esperar la gloria que les ha de traer Pablo, al hacerlos tener esperanza en la gloria que ha de revelarse en “nosotros”.) 20 porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza 21 de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. (Aquí habla de sí mismo, pero sus seguidores no lo ven, porque él los engaña. Él, Pablo, es la corrupción que esclaviza a la creación, en la gran Babilonia romana, donde él es el emperador romano, el jefe de la iglesia que adora las enseñanzas del grandioso anticristo Pablo, como palabras de Dios. Haciéndose la iglesia ramera que adora a Jesús, pero les han añadido las falaces enseñanzas del anticristo como palabras de Dios. Es el reino de las tinieblas, el reino de la suplantación, el reino de la confusión. Las tinieblas no son la oscuridad, sino que son la confusión, la gente cree que puede ver, pero no ve, porque la neblina les impide. Esa es la durísima prueba a que son sometidos todos los cristianos, esa es la abominación en el lugar que no debe. Todo esto está sucediendo por orden directa de Dios, para que la fe de todos los cristianos sea probada bien a fondo. Ese es el llamado siniestro pacto de la niebla. Hay luz, no hay oscuridad, pero la niebla no deja ver bien.) 22 Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. (Esta afirmación habla de los dolores de parto de la verdad que está siendo suplantada por él mismo, por Pablo.) 23 Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. (Esta es otra falacia. Da por hecho que tiene las primicias del Espíritu Santo, lo dice de sí mismo, no lo dice Jesús de él. Sus seguidores van aceptando la divinidad de Pablo sin darse cuenta, con estas frases.) 24 Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? 25 Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. 26 Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. 27 Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.

 

Más que vencedores

28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. 29 Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. 31 ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (Teje unas muy altas y agudas mentiras, por las que, sus seguidores, en cientos de afirmaciones propias de Pablo, sobre sí mismo, se rinden y le adoran, aceptando sus enseñanzas humanas como a las palabras mismas de Dios. Han caído miles de millones de humanos en esas elaboradas palabras que, diciendo verdades, los extravían de su verdadero Señor. Extravían de Jesús a los incautos.)  32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? (Creen que han sido escogidos de Cristo, porque Pablo les está diciendo que son escogidos, les da a entender que lo son si le siguen a él, a Pablo. Creen mansamente que están en Cristo, si están en Pablo. Al final Pablo y Cristo es para ellos lo mismo, en sus corazones.) Dios es el que justifica. 34 ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? 36 Así está escrito: «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!» 37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. (Todas estas afirmaciones tienen el objetivo de hacerles creer que están en Cristo al recibir al anticristo. Les ciega sus mentes, los confunde y los extravía de Jesús. Todo esto fue anunciado por Jesús y sus doce apóstoles verdaderos, pero las gentes no se esperan que sea el mismísimo Pablo, justamente el usurpador, el abominable desolador usurpando el lugar de Dios, el lugar que nadie debe ocupar, en las mentes de sus seguidores.)

 

 

 

Capítulo 9


La elección soberana de Dios

1 Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo. (Los engaña, dándoles a entender que su conciencia es superior a todas, porque en su conciencia, entonces, según eso, vive el mismísimo Espíritu Santo. Se da a sí mismo autoridad, por su conciencia humana, sujeta a errores de todo tipo, y sus seguidores, tan ingenuos, no cuestionan este abuso. Induce, además a error a sus seguidores, dando a entender que lo que la conciencia de ellos dicte, es el Espíritu Santo, que se pueden alejar de las palabras y enseñanzas de Jesús y se pueden guiar por sus propias conciencias, diga lo que diga la conciencia, sagrado o profano, porque según Pablo, la conciencia es infalible, es divina y no se equivoca. Fatal error, sutil falacia, que destruye a millones de almas ingenuas, que han creído que estas bien elaboradas y fascinantes cartas humanas, sujetas a error, son palabras de Dios mismo. Además, esa frase es una audaz mentira, un soberano montaje. Pablo da muchos testimonios de sí mismo, como este, a lo largo de sus cartas. Busca su propia gloria, según Jesús, y no es veraz entonces, según enseñó Jesús.  Da juicios de valor sobre sí mismo, que no debe decir un ser humano de sí mismo, y menos a estas alturas donde se supone la más probada sabiduría, pues lo que genera, a los ojos de los verdaderos cristianos es desconfianza, porque se alaba a sí mismo.  Solamente Jesús podía hablar así de sí mismo, porque Jesús dijo que estaba el Padre con Él. Pero es que Pablo tiene que hacer lo mismo que hace Jesús, puesto que es el usurpador del trono de Jesús, el anticristo. Pablo, dando tanto testimonio de sí mismo, induce a error a sus seguidores, que siguen confiados su ejemplo, y se ha llenado el cristianismo de la vana gloria de sus maestros, seguidores de Pablo.) 2 Me invade una gran tristeza y me embarga un continuo dolor. 3 Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza, 4 el pueblo de Israel. (Sus seguidores, tras estas afirmaciones, le creen que está celestialmente unido a Cristo, y estas afirmaciones lo convierten en usurpador. Se alaba a sí mismo, da a entender que es muy “bueno”, porque “siente supuesta tristeza”. En esto de unir su nombre al de Jesús para tener credibilidad y autoridad él, y en esto de alabarse a sí mismo, les enseña a sus seguidores a ser hipócritas, iguales a él. Estas virtudes de su frase no se dicen de uno mismo, si uno es cristiano verdadero y si uno está en el sendero de la sabiduría, en el sendero de la negación de sí mismo y en el sendero de darle a gloria a Dios, que son el mismo sendero de Jesús. Roba la gloria que es exclusiva de Jesús, y se la toma para su grandioso personaje extraviador.) De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, y el privilegio de adorar a Dios y contar con sus promesas. 5 De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén. 6 Ahora bien, no digamos que la Palabra de Dios ha fracasado. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israel. 7 Tampoco por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos. Al contrario: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.» 8 En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa. 9 Y la promesa es ésta: «Dentro de un año vendré, y para entonces Sara tendrá un hijo.» 10 No sólo eso. También sucedió que los hijos de Rebeca tuvieron un mismo padre, que fue nuestro antepasado Isaac. 11 Sin embargo, antes de que los mellizos nacieran, o hicieran algo bueno o malo, y para confirmar el propósito de la elección divina, 12 no en base a las obras sino al llamado de Dios, se le dijo a ella: «El mayor servirá al menor.» 13 Y así está escrito: «Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú.» 

14 ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera! 15 Es un hecho que a Moisés le dice: «Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla, y seré compasivo con quien yo quiera serlo.» 16 Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios. 17 Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra.» 18 Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer. 19 Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?» 20 Respondo: ¿Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? «¿Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: “¿Por qué me hiciste así?” » 21 ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios? (Este mismo argumento, es verdadero para explicar el siniestro ministerio, extraviador de almas humanas, de Pablo. Dios Padre tomó a un hijo de perdición, a alguien que ya estaba perdido para siempre, al primer gran asesino de cristianos, al que odiaba a muerte a los apóstoles, al que, con ese odio, todos los días blasfemaba del Espíritu Santo. Dios padre lo tomó para que fuera exaltado hasta el lugar del hijo del diablo, el anticristo, usurpador del trono del hijo de Dios, Jesús. Porque Dios, en su sabiduría así lo estableció para bien de toda la humanidad, es decir, para bien de todos aquellos que sean elegidos para superar la más dura prueba de toda la humanidad, los que vean el rostro oculto del anticristo y huyan de su Babilonia, la que adora sus enseñanzas como palabras de Dios.) 22 ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción? 23 ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria? 24 Ésos somos nosotros, a quienes Dios llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles. 25 Así lo dice Dios en el libro de Oseas: «Llamaré “mi pueblo” a los que no son mi pueblo; y llamaré “mi amada” a la que no es mi amada», 26 «Y sucederá que en el mismo lugar donde se les dijo: “Ustedes no son mi pueblo”, serán llamados “hijos del Dios viviente”.» (En estas frases indirectamente se revela lo que sucede entre los seguidores del gran Pablo; que llaman pueblo de Dios a uno que no lo es. Y a los que creen  que las palabras de Pablo no  son palabras de Dios, es decir, al  verdadero pueblo de Dios, los seguidores del gran Pablo, no lo ven como el verdadero pueblo de Dios.) 27 Isaías, por su parte, proclama respecto de Israel: «Aunque los israelitas sean tan numerosos como la arena del mar, sólo el remanente será salvo; 28 porque plenamente y sin demora el Señor cumplirá su sentencia en la tierra.» 29 Así había dicho Isaías: «Si el Señor Todopoderoso no nos hubiera dejado descendientes, seríamos ya como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra.»

 

Incredulidad de Israel

30 ¿Qué concluiremos? Pues que los gentiles, que no buscaban la justicia, la han alcanzado. Me refiero a la justicia que es por la fe. (Esta es una verdad a medias, porque Pablo les hace creer, a sus extraviados seguidores, que la justificación viene por aceptar la divinidad de sus enseñanzas, por tener fe en sus enseñanzas humanas, y que las adoren como palabras mismas de Dios. Sutilmente les hace creer que esa es la grandiosa redención que les fue negada a los judíos y les fue dada a los gentiles, las enseñanzas de Pablo.) 31 En cambio Israel, que iba en busca de una ley que le diera justicia, no ha alcanzado esa justicia. 32 ¿Por qué no? Porque no la buscaron mediante la fe sino mediante las obras, como si fuera posible alcanzarla así. Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo», 33 como está escrito: «Miren que pongo en Sion una piedra de tropiezo y una roca que hace caer; pero el que confíe en él no será defraudado.» (¿El que confíe en Pablo acaso? Aquí, como esta frase, hay verdades que se vuelven falacias, hay mensajes subliminales, que inducen a sus seguidores a aceptar que Pablo es el que da a conocer a Jesús, y trae el Espíritu Santo. Los induce a adorar esas enseñanzas de Pablo, un simple humano, como si el mismo Dios las hubiera escrito.)

 

 

 

 

Capítulo 10

 

1 Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos. (Continúa con el alarde de su propia bondad. Esta es la levadura de los fariseos, con la que enseña a sus seguidores a ser hipócritas y a dar testimonio de sí mismos. Contra dice las enseñanzas de Jesús sobre la humildad, una y otra vez, y cientos de veces más, y sus ingenuos y extraviados seguidores no se dan por enterados.) 2 Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios, (Aquí les hace creer que él, Pablo, tiene poder e injerencia en el Cielo, les hace creer que él va a declarar a favor de las personas o en contra de ellas el día del juicio. Todo esto es muy sutil. Pero va presentándose a sí mismo con una autoridad y un alto poder de decisión en el Cielo, que no tiene realmente.) Pero su celo no se basa en el conocimiento. 3 No conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. 4 De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia.

5 Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: «Quien practique estas cosas vivirá por ellas.» 6 Pero la justicia que se basa en la fe afirma: «No digas en tu corazón: “¿Quién subirá al cielo?” (Es decir, para hacer bajar a Cristo), 7 o “¿Quién bajará al abismo?” » (Es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8 ¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón.» Ésta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.  10 Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. 11 Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado.» 12 No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, 13 porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo». (Este es otro lazo sutil de cazador. Induce a muchos a creer que con solo decir que Jesús es el Señor ya están salvados del infierno. Terminan olvidándose que hay que leer, o escuchar, las enseñanzas en el evangelio de Jesús, y obedecer a Jesús, no a Pablo, ni a otros hombres. Creer no es decir de labios que Jesús es el Señor. Sino qué, si de verdad Jesús es el Señor, entonces obedeces sus enseñanzas, esto es creer, no porque lo diga un ser humano, como Pablo, sino porque eso fue lo que enseñó Jesús. Por lo que, si crees de verdad, entonces te alejas de aceptar como de Dios las falacias de todos los que son usurpadores de la gloria de Jesús, impostores, como Pablo.) 

14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? 15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!» 16 Sin embargo, no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje?» 17 Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo. 18 Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? ¡Claro que sí «Por toda la tierra se difundió su voz, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!»

19 Pero insisto: ¿Acaso no entendió Israel? En primer lugar, Moisés dice: «Yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son nación; voy a irritarlos con una nación insensata.» 20 Luego Isaías se atreve a decir: «Dejé que me hallaran los que no me buscaban; me di a conocer a los que no preguntaban por mí.» 21 En cambio, respecto de Israel, dice: «Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo desobediente y rebelde.» (Les trae de nuevo a las mentes la envidia, los celos, propios del antiguo testamento, de seres humanos, sujetos a pasiones como Moisés e Isaías. Si de verdad conocieran a Jesús, sus enseñanzas sagradas y divinas, sabrían bien que esas incitaciones bajas no las diría Jesús. No pondría a los que no creen en Él, a “sentir” envidia o celos. Estas son pasiones bajas humanas, no propias de Dios. Cuan diferente es la verdadera palabra de Dios, las enseñanzas de Jesús. Pablo es solamente un ser humano sujeto a pasiones, como cualquiera, cuyas enseñanzas no merecen ser tenidas como palabras de un Dios, por demás único, como Jesús, omnipotente, omnisciente y eterno.) 

 

 

 

Capítulo 11

El remanente de Israel

1 Por lo tanto, pregunto: ¿Acaso rechazó Dios a su pueblo? ¡De ninguna manera! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 Dios no rechazó a su pueblo, al que de antemano conoció. ¿No saben lo que relata la Escritura en cuanto a Elías? Acusó a Israel delante de Dios: 3 «Señor, han matado a tus profetas y han derribado tus altares. Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también!» 4 ¿Y qué le contestó la voz divina? «He apartado para mí siete mil hombres, los que no se han arrodillado ante Baal.» 5 Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia. 6 Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia. 7 ¿Qué concluiremos? Pues que Israel no consiguió lo que tanto deseaba, pero sí lo consiguieron los elegidos. Los demás fueron endurecidos, 8 como está escrito: «Dios les dio un espíritu insensible, ojos con los que no pueden ver y oídos con los que no pueden oír, hasta el día de hoy.» 9 Y David dice: «Que sus banquetes se les conviertan en red y en trampa, en tropezadero y en castigo. 10 Que se les nublen los ojos para que no vean, y se encorven sus espaldas para siempre.» (Aquí el gran Pablo se atribuye a sí mismo el papel de árbitro entre el pueblo de Israel y Dios. Hasta llega al colmo de juzgar y defender que Dios no rechazó al pueblo de Israel. Con estas frases, va tejiendo la máscara, aquella que le sirve para ocultar su verdadera identidad, de hijo primogénito del diablo, el gran usurpador del trono del verdadero hijo de Dios. Pablo consigue que sus extraviados seguidores, lo vean como que es un gran juez y una altísima autoridad en temas de Dios, los temas celestiales, reservados solamente para Jesús el verdadero y único juez de toda la historia humana. De estas grandes elaboraciones de argumentos abusivos de Pablo, toman ejemplo toda esa horda de teólogos y predicadores que, amparados en los extravíos de su maestro espiritual, el grandioso Pablo, han enredado, hasta decir no más, el conocimiento de Dios, para los que desean empezar a estudiar y saber las palabras de Dios, que son las palabras de Jesús. Esa es la estrategia del falso profeta y de la bestia: que de sus bocas ha salido un río de palabras y argumentos decididos a ahogar al pueblo que busca el conocimiento puro de Dios. Un río de argumentos decidido a impedir que los estudiosos callen y obedezcan a Jesús. En vez de ello, se formó una horda de habladores de enredos mal llamados teológicos. Porque la verdad en sí misma es la teología. Ver apocalipsis 12:15) 


Ramas injertadas

11 Ahora pregunto: ¿Acaso tropezaron para no volver a levantarse? ¡De ninguna manera! Más bien, gracias a su transgresión ha venido la salvación a los gentiles, para que Israel sienta celos.  (Induce de nuevo a sus seguidores a pensar que las bajas pasiones como la envidia y los celos son algo normal en el Reino de Dios. Leer el final del capítulo anterior. ROM 10:19-21. La mente de Dios no está sujeta a bajas pasiones humanas.) 12 Pero si su transgresión ha enriquecido al mundo, es decir, si su fracaso ha enriquecido a los gentiles, ¡cuánto mayor será la riqueza que su plena restauración producirá! 13 Me dirijo ahora a ustedes, los gentiles. Como apóstol que soy de ustedes, le hago honor a mi ministerio, (Insiste en mentir diciendo que es apóstol de Jesús. Además, esta vez, recarga el peso de ese apostolado, en el reconocimiento que toma de sus seguidores como apóstol, por eso les dice que es apóstol de ellos.  Lentamente va tejiendo la obligatoria aceptación de sus seguidores, repitiendo que es apóstol. No se dan cuenta de la falacia que los destruye espiritual mente. Esta es una de las muchas veces que Pablo induce a error a sus seguidores dando falso testimonio de sí mismo en sus epístolas, diciendo que es apóstol de Jesús, y además supuestamente enviado por el mismísimo Jesús a los gentiles. Leer hechos 15:7 dónde se sabe que el verdadero apóstol, enviado por Jesús a los gentiles, es Pedro, cuando ve la visión de la sábana, en casa de Simón el curtidor, y por medio de esa visión, es enviado por el Espíritu Santo a hablarle a Cornelio el centurión romano. Leer Hechos 10:9-48) 14 pues quisiera ver si de algún modo despierto los celos de mi propio pueblo, para así salvar a algunos de ellos. (Se autodenomina salvador en las mentes de sus extraviados seguidores. No se dan cuenta que, con este tipo de frases, casi insignificantes, es que va tejiendo su falsa autoridad salvadora, su ministerio usurpador del único poder salvador, exclusivo de Jesús. Es insolente y atrevido, pero extrañamente, sus hipnotizados seguidores nada ven de malo en que sea Pablo, y no Jesús únicamente, quien salva a algunos del pueblo de Israel. No los llama con bondad, sino excitando en ellos bajas pasiones humanas, como los celos y la envidia. De buen grado aceptan todo cuanto les diga su falaz “maestro celestial”.) 15 Pues si el haberlos rechazado dio como resultado la reconciliación entre Dios y el mundo, ¿no será su restitución una vuelta a la vida? 16 Si se consagra la parte de la masa que se ofrece como primicias, también se consagra toda la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17 Ahora bien, es verdad que algunas de las ramas han sido desgajadas, y que tú, siendo de olivo silvestre, has sido injertado entre las otras ramas. Ahora participas de la savia nutritiva de la raíz del olivo. 18 Sin embargo, no te vayas a creer mejor que las ramas originales. Y si te jactas de ello, ten en cuenta que no eres tú quien nutre a la raíz, sino que es la raíz la que te nutre a ti. 19 Tal vez dirás: «Desgajaron unas ramas para que yo fuera injertado.» 20 De acuerdo. Pero ellas fueron desgajadas por su falta de fe, y tú por la fe te mantienes firme. Así que no seas arrogante sino temeroso; 21 porque si Dios no tuvo miramientos con las ramas originales, tampoco los tendrá contigo.

22 Por tanto, considera la bondad y la severidad de Dios: severidad hacia los que cayeron y bondad hacia ti. Pero si no te mantienes en su bondad, tú también serás desgajado. 23 Y si ellos dejan de ser incrédulos, serán injertados, porque Dios tiene poder para injertarlos de nuevo. 24 Después de todo, si tú fuiste cortado de un olivo silvestre, al que por naturaleza pertenecías, y contra tu condición natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¡con cuánta mayor facilidad las ramas naturales de ese olivo serán injertadas de nuevo en él!


Todo Israel será salvo

25 Hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles. 26 De esta manera todo Israel será salvo, como está escrito: «El redentor vendrá de Sion y apartará de Jacob la impiedad. 27 Y éste será mi pacto con ellos cuando perdone sus pecados.» 28 Con respecto al evangelio, los israelitas son enemigos de Dios para bien de ustedes; pero si tomamos en cuenta la elección, son amados de Dios por causa de los patriarcas, 29 porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento. 30 De hecho, en otro tiempo ustedes fueron desobedientes a Dios; pero ahora, por la desobediencia de los israelitas, han sido objeto de su misericordia. 31 Así mismo, estos que han desobedecido recibirán misericordia ahora, como resultado de la misericordia de Dios hacia ustedes. 32 En fin, Dios ha sujetado a todos a la desobediencia, con el fin de tener misericordia de todos. (En este párrafo de difícil inteligencia, de difícil interpretación, han tropezado millones, que se la pasan interpretando el fin de los tiempos, algo que pertenece a Dios y no a los hombres. Para Dios nos hay israelitas y gentiles en verdad, hay seres humanos y nada más y todos seremos sujetos a su mismo juicio final, sin preferencias ni discriminaciones. Pero el gran Pablo, con amplio y fastuoso despliegue de argumentos, hace a sus ingenuos seguidores, creer que él, Pablo, domina el conocimiento del final de los tiempos y tiene algo de autoridad en el día del juicio final de Jesús sobre todas las personas.)

 

Doxología

33 ¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! 34 «¿Quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha sido su consejero?» 35 «¿Quién le ha dado primero a Dios, para que luego Dios le pague?» 36 Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén. (Cuando escribe estas frases, Pablo induce a sus sumisos seguidores, a creer que él, el grandioso Pablo, conoce el universo igual que lo conoce Dios, puesto que nadie diría estas supuestas y pretendidas “palabras sagradas”, si no conociera cuan profunda es la sabiduría de Dios. Si estas palabras fueran un homenaje humano, una alabanza humana, una apreciación de algo desconocido para el escritor, que apenas intuye cuan profunda es la sabiduría de Dios, entonces serían unas preciosas palabras humanas, palabras de abajo, de las criaturas, no pretendidas palabras de arriba, del Cielo, como venidas del mismísimo creador, y entonces estas palabras no tendrían error. Pero el gran Pablo, y con él todos sus ingenuos y extraviados seguidores, pretenden que todas las palabras de Pablo, entre ellas estas palabras, sean tenidas como palabras de Dios, absolutas, infalibles, eternas, nada más y nada menos. Con lo que establece la falacia de dar a entender que él, el pequeño Pablo, al igual que el gran Jesús, conoce a fondo la sabiduría de Dios. Cuan fina, sutil y bien tejida, es la máscara, que oculta el verdadero rostro, del grandioso usurpador de la gloria exclusiva de Jesús.)

 

 

 

 

Capítulo 12

 

Sacrificios vivos

1 Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. 2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. 3 Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. (Con este constante dar testimonio de una supuesta gracia recibida departe de Dios, llamándolo de variadas formas, cómo apostolado, ministerio, gracia, evangelio, sutilmente Pablo hace que sus seguidores terminen convencidos de la infalibilidad de sus enseñanzas y del supuesto origen divino de sus palabras. Esto es lo que se llama falacia. Un hecho o una palabra que tiene total apariencia de verdad, pero no lo es. Pablo, por los resultados de sus actos, mediante las cuales ha sido seguido por miles de millones de seres humanos, que ingenuamente creen que sus palabras son de Dios, ha sido, es y será el más consumado artífice de la falacia, en toda la historia humana. Nadie jamás podrá superar el trabajo extraviador del gran Pablo, tanto en la calidad de sus falacias, hábilmente tejidas, como por la cantidad de seres humanos extraviados con ellas. Pablo es el digno hijo de su padre, el diablo. Por esto, ningún ser humano supera a Pablo en autoridad de las tinieblas. Así como Jesús es la verdad, Él en sí mismo; el hijo del diablo, Pablo, el oponente de Jesús, es la falacia, él en sí mismo. El oponente de Jesús no es el Diablo. El diablo está bajo la autoridad de Jesús. El diablo está de igual a igual, es con el arcángel Miguel, los cuales se enfrentan como generales de legiones de ángeles. El oponente del hijo de Dios es el hijo del diablo, Pablo, el usurpador del trono de Jesús en las mentes humanas. No oponente de frente, sino con falacias, para extraviar a la gran mayoría de los seres humanos. Todo esto sucede para la perfección del libre albedrío, dado a nosotros los humanos, para que a todos los cristianos nos sea presentado, para que elijamos y diferenciemos el bien y el mal, pero además nos sea presentado el mal disfrazado de bien, que es algo que casi nadie se esperaba. El cristiano que reconozca la verdad de Jesús, diferenciándola de las falacias del grandioso Pablo, solo ese conocerá la verdad suprema. Eso es lo justo.) 4 Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, 5 también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. (Tremenda falacia. En esta enseñanza Pablo, desvía de las enseñanzas de Jesús a sus seguidores, haciéndoles creer que no son individuos ante Dios, sino partes de un cuerpo que ya está salvo. Por lo que su salvación en parte depende de los otros seres humanos de la iglesia, del resto del cuerpo que dan por hecho que ya está salvo. Les hace creer que no deben ser en sí mismos como Jesús en un todo, sino que pueden ser en parte como Jesús, porque son partes del cuerpo de Jesús. Esta es una de las más finas y elaboradas falacias del grandioso Pablo. De aquí parte Pablo para decir que unos son pastores, otros siervos, otros de alabanza y que cada uno toma un puesto y por ese puesto en la iglesia es salvo. La verdad es que cada uno es uno ante Dios y su juicio, cada uno debe negarse y no ser alguien en la iglesia, dejar esas identidades para los de Pablo.)  6 Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; 7 si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; 8 si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.

 

El amor

9 El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. 10 Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. 11 Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. 12 Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. 13 Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad. 14 Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan. 15 Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran. 16 Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben. (Excelente párrafo de alta sabiduría humana, menos la última frase, ¿por qué? Porque en ella obviamente se excluye él, Pablo, que pretende ser el enviado que les trae enseñanzas de Dios, y sus seguidores en todo el orbe, al leer sus epístolas, hacen reverencia, y dicen solemnemente: “palabra de Dios”, por lo que baja a todos sus seguidores y solo queda él cómo “el único que sabe”, de esa última frase, aparte de Jesús.)

17 No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. 18 Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. 19 No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. 20 Antes bien, «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta.» (Pablo incita a sus ingenuos seguidores a perjudicar a los enemigos haciéndoles el bien. Es que este Pablo es un gran genio del mal, un consumado artista de la falacia. Jesús dice que amemos a nuestros enemigos, no dice que amontonemos ascuas de fuego sobre sus cabezas, como dice Pablo, que abre una puerta a una sutil venganza hacia los enemigos, haciéndoles el bien, no para bien de los enemigos, sino para derrotarlos, para humillarlos, para condenarlos. Pero luego remata el párrafo con una enseñanza contraria, la del versículo 21, que dice: vence con el bien el mal; para que no vean que les inyectó, con anestesia, ese virus espiritual de soberbia, de hacer daño a sus enemigos, hasta haciéndoles el bien. Ese virus de hacer mal a los enemigos haciéndoles el bien, ha sido tomado al pie de la letra por miles de millones de sus extraviados seguidores, han sido infectadas sus almas con una de las más puras enseñanzas fariseas, las cuales adoran como “palabra de Dios”.) 21 No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.

 

 

Capítulo 13


El respeto a las autoridades

1 Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él 2 Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo. 3 Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno sino a los que hacen lo malo. (Tiene razón Pablo sobre los gobernantes, que son esa horda salvaje de miles de tiranos, asesinos, depredadores, despiadados, los cuales, a través de la historia, en todo el planeta, han matado seres humanos para gobernar, porque les era permitido por los sacerdotes de sus religiones, o eran autorizados a asesinar delincuentes y opositores por los mismos pueblos gobernados. Entonces asesinaron a sus adversarios sin inmutarse, sin preguntarse si en últimas era prohibido por Dios matar humanos y que tan grave e irremediable es. Ver 1ª de Juan 3:15 y 1ª de Juan 5:16-17. Pero fue que los gobernantes asesinos fueron puestos ahí por el diablo, autorizado por Dios. Ver Lucas 4:5-6 y mateo 4:8-9. Si alguien estudia las enseñanzas de Jesús a fondo no se enreda con las autoridades, vive en paz, y si le corresponde soportar persecuciones e injusticias, lo acepta en silencio como prueba que viene de lo alto para ayudarle a negarse a sí mismo.) ¿Quieres librarte del miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación, 4 pues está al servicio de Dios para tu bien. (No siempre que haces lo bueno te viene lo bueno de parte de los gobernantes. Lo que te venga es de parte de lo alto para ayudarte en tu negación. El gran Pablo escribe a veces como si viviera en su propio planeta ideal y no aquí en la Tierra.)  Pero si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor.  (Pablo aquí justifica. Cuando Jesús dijo claramente que, si deseas llegar a su reino, no puedes juzgar seres humanos, sin excepción alguna. Ningún ser humano, por gobernante que sea, se quedará sin consecuencias por tomarse la atribución de juzgar a otros.) 5 Así que es necesario someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo sino también por razones de conciencia. 6 Por eso mismo pagan ustedes impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a gobernar. 7 Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. (Se le va la mano a Pablo, exagera, y de paso induce sutilmente a sus seguidores a ser hipócritas y aduladores con los gobernantes, todo esto supuestamente con la aprobación de la “palabra de Dios”. Jesús dice que al que te obligue a llevar carga durante una milla ve con él dos. Dice que dad al César lo suyo, pero no dice que confundamos respeto y honor con zalamería y adulación, que es lo que hacen los seguidores de Pablo para obtener ganancias, posiciones y prebendas amparándose en estas frases confusas.)

 

La responsabilidad hacia los demás

8 No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley. 9 Porque los mandamientos que dicen: «No cometas adulterio», «No mates», «No robes», «No codicies», y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» (Aquí Pablo trae el mandato antiguo de Moisés y deroga el nuevo de Jesús, que dice que nos amemos, no tan imperfectamente como nos amamos a nosotros mismos, sino que nos amemos como Jesús nos ha amado. Este precepto antiguo de Pablo y de Moisés, destruye el amor puro y verdadero, porque aceptaría que los que no se aman no amen a los demás, estarían dentro de la ley del amor, puesto que aman a los demás tal cual se “aman” a sí mismos. Aquí, sin darse cuenta, Pablo está justificando que quién se odie a sí mismo, odie a los demás; que quien se menosprecie a sí mismo, menosprecie a los demás. Esa no es la perfección del amor divino. Jesús perfeccionó esa ley de Moisés, mal escrita, diciendo que sus seguidores amen a los demás tal como Jesús los ha amado a ellos, como Jesús ama a todos los seres humanos.) 10 El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley. 11 Hagan todo esto estando conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos. 12 La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. (Aquí les da a entender a sus seguidores que él, Pablo, si sabe el día y la hora del juicio final, que él, a la par de Jesús, tiene poder en el Cielo y conoce el porvenir. Así, suavemente, frase a frase, va tejiendo la red que usurpa la fuente única del saber que reside en Jesús y en nadie además de Él.) Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz. 13 Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias. 14 Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. (Que buen consejo humano. Excelente, pero porque sea la verdad eso no significa que sea palabra de Dios. Confusión habitual en la que incurren los seguidores de Pablo.)

 

 

 

 

Capítulo 14


Los débiles y los fuertes

1 Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones 2 A algunos su fe les permite comer de todo, pero hay quienes son débiles en la fe, y sólo comen verduras. 3 El que come de todo no debe menospreciar al que no come ciertas cosas, y el que no come de todo no debe condenar al que lo hace, pues Dios lo ha aceptado. 4 ¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga en pie, o que caiga, es asunto de su propio señor. Y se mantendrá en pie, porque el Señor tiene poder para sostenerlo. 5 Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones. 6 El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor. El que come de todo, come para el Señor, y lo demuestra dándole gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y también da gracias a Dios. (Solamente Jesús habló palabra de Dios, y todo lo que habló Jesús es palabra de Dios, puesto que solamente Jesús es Dios, ninguno de los demás escritores, es Dios. Por lo tanto, estas palabras de Pablo, por buenas y verdaderas que sean, no han sido, ni son, ni serán jamás, “la palabra de Dios”. El pretender que sus enseñanzas sean divinas es lo que lo hace usurpador, lo configura como el anticristo.) 7 Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni tampoco muere para sí. 8 Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. 9 Para esto mismo murió Cristo, y volvió a vivir, para ser Señor tanto de los que han muerto como de los que aún viven. (Esto es un sofisma. Pablo dice que vivimos para Jesús todos, da un juicio de valor exagerado para los lectores, para que acepten que él sí vive para Jesús, puesto que cada lector se sabe lejos de la perfección, pero creen que Pablo si está a la altura de Jesús. En estas frases de “difícil inteligencia”, como las llamó Pedro,  el gran Pablo hace que sus seguidores acepten de antemano la gran autoridad celestial y espiritual de su maestro, Pablo.) 10 Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios! 11 Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios.» 12 Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.

13 Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano. 14 Yo, de mi parte, estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que no hay nada impuro en sí mismo. Si algo es impuro, lo es solamente para quien así lo considera. (Esto es verdad. Solamente las acciones humanas son las puras o impuras. Pero al decir que él, de su parte, está plenamente convencido en el Señor Jesús, Pablo está jugando con las mentes de sus lectores y seguidores, puesto que da a entender que esta frase no pretende que sea palabra de Dios, sino su simple opinión humana. Pero a la vez afirma que lo dice en el Señor Jesús, por lo que les hace presuponer que él, Pablo, está en el Señor Jesús y sus opiniones son palabras perfectamente acordes con las de Jesús. Es un consumado artista de la falacia.) 

15 Ahora bien, si tu hermano se angustia por causa de lo que comes, ya no te comportas con amor. No destruyas, por causa de la comida, al hermano por quien Cristo murió. 16 En una palabra, no den lugar a que se hable mal del bien que ustedes practican, 17 porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo. 18 El que de esta manera sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por sus semejantes. 19 Por lo tanto, esforcémonos por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación. 20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todo alimento es puro; lo malo es hacer tropezar a otros por lo que uno come. 21 Más vale no comer carne ni beber vino, ni hacer nada que haga caer a tu hermano. 22 Así que la convicción que tengas tú al respecto, mantenla como algo entre Dios y tú. Dichoso aquel a quien su conciencia no lo acusa por lo que hace. 23 Pero el que tiene dudas en cuanto a lo que come, se condena; porque no lo hace por convicción. Y todo lo que no se hace por convicción es pecado. (Esto es otro peligroso sofisma, porque hace recaer la salvación de las almas en la persona de sus seguidores, los eleva a la categoría de salvadores. Es imposible, que porque comas tú algo “impuro” se condene una persona. Las personas se condenan porque no le creen a Jesús, no se condenan o se salvan, porque hayan visto a un cristiano comer o no comer algo “impuro”. Además, sin darse cuenta, sus seguidores aceptan las enseñanzas de los fariseos, como esa levadura que ahora está contaminando, desde adentro, al cristianismo de los seguidores de Pablo, puesto que son llevados a hacer obras para ser vistos de los hombres. A esta levadura de los fariseos, Jesús la llamó hipocresía, y dijo el Señor que sus seguidores se abstuvieran de hacer sus obras de justicia para ser vistos delos hombres, que se guardaran de la levadura de los fariseos y saduceos. En la epístola a los gálatas cap 2: 11-14 Pablo regaña a Pedro por hacer esto que dice que se haga. Pedro buscaba no escandalizar a los judíos porque compartía con los gentiles. Pablo ataca a Pedro por hacer esto que aquí mismo escribe como aconsejable y entonces se contradice.)

 

 

 

 

Capítulo 15


1 Los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada.
(Su falta de humildad es ramplona, burda, cuando a sí mismo se califica como fuerte en la fe. Es el típico ejemplo del fariseo que ora en el templo alabándose a sí mismo, aquel de la parábola de Jesús que no es justificado, porque el que se ensalza será humillado, según Jesús. Esto lo hace Pablo para que sus seguidores crean que él, es un poderoso en el reino de los cielos de Jesús y no se den cuenta que Pablo es el anticristo anunciado por Jesús y por Juan. No se dan cuenta que Pablo es el usurpador.) 2 Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo. (Pablo sigue tratando de que sus ingenuos seguidores se crean edificadores de los demás y les carga la responsabilidad de edificar a otros, cuando solamente Jesús puede edificar a un ser humano. Con destreza reduce el carácter de dios que está en Jesús y lo hace residir en él y en todos. Pablo también insiste en que sus seguidores hagan obras para ser vistos de los hombres, que es la levadura de los fariseos, duramente criticada por Jesús.) 3 Porque ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo, sino que, como está escrito: «Sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.» 4 De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza. 5 Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, 6 para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. 

7 Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios. 8 Les digo que Cristo se hizo servidor de los judíos para demostrar la fidelidad de Dios, a fin de confirmar las promesas hechas a los patriarcas, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su compasión, como está escrito: «Por eso te alabaré entre las naciones; cantaré salmos a tu nombre.» 10 En otro pasaje dice: «Alégrense, naciones, con el pueblo de Dios.» 11 Y en otra parte: «¡Alaben al Señor, naciones todas! ¡Pueblos todos, cántenle alabanzas!» 12 A su vez, Isaías afirma: «Brotará la raíz de Isaí, el que se levantará para gobernar a las naciones; en él los pueblos pondrán su esperanza.» 13 Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Si estas palabras las reciben como de un hombre no hay problema, es un deseo bondadoso de un predicador, tan humano como cualquiera de nosotros. Pero Pablo hace que sus seguidores crean que él, un simple hombre, puede decretar sobre ellos la bendición, obviamente si su fe es según las enseñanzas de Pablo. Si un cristiano cree que estas cartas de Pablo son palabra de Dios, entonces estas supuestas bendiciones son reales, son un hecho decretado y consumado por un poderoso ser con autoridad en los Cielos. Lo cual ha terminado siendo una frivolidad en el cristianismo enredado con estas falacias durante dos mil años.)

 

Pablo, ministro de los gentiles

14 Por mi parte, hermanos míos, estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros. 15 Sin embargo, les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio (Pablo, luego de adularlos falsamente, puesto que estas calificaciones solo las puede dar Jesús, insiste en autoproclamarse enviado de parte de Dios Padre, con gracia y poder.  Está tejiendo, hábil y lentamente, la falacia para extraviar a las naciones hacia su persona, como lo ha logrado por miles de años.) 16 para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo. 17 Por tanto, mi servicio a Dios es para mí motivo de orgullo en Cristo Jesús. 18 No me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para que los gentiles lleguen a obedecer a Dios. Lo ha hecho con palabras y obras, (Pablo induce a sus seguidores a que crean que Jesús sí lo envió con todo el poder y la autoridad de decir palabras de Dios a los gentiles. Sus seguidores no ven la alta soberbia, con que les enseña que estar orgulloso es algo normal no opuesto a la humildad enseñada por Jesús. Pablo insiste en hacerse llamar apóstol de los gentiles, dejando de lado a Pedro a quien Jesús si constituyó como apóstol de los gentiles. Todo esto sucede en Roma, la sede de la capital del imperio gentil. No podía faltar este testimonio falso de sí mismo en Roma.) 19 mediante poderosas señales y milagros, por el poder del Espíritu de Dios.  Así que, habiendo comenzado en Jerusalén, he completado la proclamación del evangelio de Cristo por todas partes, hasta la región de Iliria. 20 En efecto, mi propósito ha sido predicar el evangelio donde Cristo no sea conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno. 21 Más bien, como está escrito: «Los que nunca habían recibido noticia de él, lo verán; y entenderán los que no habían oído hablar de él.» (Soberbio, engreído, Pablo aquí usurpa la gloria de Jesús de frente a sus seguidores, y ellos, enceguecidas sus almas, se postran, más y más, a adorar como de Dios sus palabras. Esa es la plenitud de su ministerio. En esta frase les hace creer que el Pablo tiene el poder del espíritu de Dios, que supuestamente se lo concedió Jesús.) 22 Este trabajo es lo que muchas veces me ha impedido ir a visitarlos.

 

Pablo piensa visitar Roma

23 Pero ahora que ya no me queda un lugar dónde trabajar en estas regiones, y como desde hace muchos años anhelo verlos, 24 tengo planes de visitarlos cuando vaya rumbo a España. Espero que, después de que haya disfrutado de la compañía de ustedes por algún tiempo, me ayuden a continuar el viaje. (Pablo habla mucho de sí mismo, de sus planes, los hacer ver cómo tan importantes, y les contagia su soberbia, sus aires de grandeza, a todos los que leen sus enseñanzas y creen que esas enseñanzas son de Dios. Demasiado Pablo y poco Jesús en sus enseñanzas, estas cartas son de Pablo, por Pablo, y para exaltación de Pablo, cartas falazmente disfrazadas de cristianismo. Así, prepotentes y pagados de sí mismos, se comportan los teólogos que se dejaron extraviar del anticristo, anunciado por Jesús y por Juan. Este es el ministerio extraviador de almas del grandioso Pablo, sus confundidos seguidores, que aceptan la soberanía de Pablo y su divinidad, al aceptar como venidas de Dios esas enseñanzas falaces.) 25 Por ahora, voy a Jerusalén para llevar ayuda a los hermanos,  26 ya que Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén. (Pablo alardea de su caridad como todo un buen fariseo, un hipócrita, procura ser alabado y reconocido de los hombres. Sus seguidores han hecho igual que Pablo durante veinte siglos. No se dan cuenta que esto es lo que justamente denunciaba Jesús, que no hicieran la caridad para ser vistos y alabados de los hombres, que tu caridad sea tan oculta, que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. Pablo, audazmente, en sus escritos deroga esa enseñanza sagrada de Jesús de que la caridad sea secreta. Se han dejado llevar de Pablo, dejando de lado las enseñanzas divinas de Jesús.) 27 Lo hicieron de buena voluntad, aunque en realidad era su obligación hacerlo. Porque si los gentiles han participado de las bendiciones espirituales de los judíos, están en deuda con ellos para servirles con las bendiciones materiales. 28 Así que, una vez que yo haya cumplido esta tarea y entregado en sus manos este fruto, saldré para España y de paso los visitaré a ustedes. (Esta falacia sutil de afirmarse a sí mismo, contrario a negarse a sí mismo, sus seguidores no la notan. Dan por hecho que Pablo es el fruto del Espíritu Santo. Para obtener mayor beneficio material de los gentiles, para recaudar más bendiciones materiales, les dice que están en deuda con los judíos, lo cual no es verdad. Jesús fue dado a toda la humanidad sin precio alguno.) 29 Sé que, cuando los visite, iré con la abundante bendición de Cristo. (Los extravía haciéndoles creer que es enviado de Cristo, con autoridad y poder, que tiene la plenitud de Cristo. No se dan cuenta sus seguidores como van siendo cazados con lazos sutiles. Nadie, además de Jesús, trae la abundante bendición de Cristo.)

 

30 Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí. (Trata de unir a los cristianos alrededor de sí mismo, se afirma a sí mismo, en vez de negarse, y sus seguidores no lo notan. Une a los cristianos alrededor de él y no alrededor de Jesús, como si los cristianos no pudieran estar alrededor de Jesús, como si la lucha de la que escribe fuese de Pablo.) 31 Pídanle que me libre de caer en manos de los incrédulos que están en Judea, y que los hermanos de Jerusalén reciban bien la ayuda que les llevo. (Hace muchos alardes de su caridad pública. Pone a sus seguidores a pensar en Pablo, en lo bueno  que él  es y no piensan en Jesús. No notan que roba la gloria de Jesús, la usurpa.) 32 De este modo, por la voluntad de Dios, llegaré a ustedes con alegría y podré descansar entre ustedes por algún tiempo. 33 El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén. (Es demasiado personaje, tiene demasiado ego y contamina con ese ejemplo a sus seguidores, que por largos dos mil años se han comportado igual de soberbios y vanos que su maestro y falso mesías al que a ciegas siguen y reciben sus palabras como de Dios.)

 

 

 

 

Capítulo 16

 

Saludos personales

1 Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. 2 Les pido que la reciban dignamente en el Señor, como conviene hacerlo entre hermanos en la fe; préstenle toda la ayuda que necesite, porque ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo. 3 Saluden a Priscila y a Aquila, mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús. 4 Por salvarme la vida, ellos arriesgaron la suya. Tanto yo como todas las iglesias de los gentiles les estamos agradecidos. (Falacia que hace creer a sus seguidores que la cristiandad le debe algo a Pablo, algo que no le debe a Jesús. Les hace creer que todos están agradecidos a Priscila y a Aquila, por salvar la vida del grandioso adalid de la cristiandad, Pablo. Se interpone con astucias entre sus seguidores y Jesús. Ingenuos, incautos no ven que los están desviando del Mesías mismo, presentándoles otro grandioso personaje, Pablo. Que supuestamente fue al Cielo y volvió con palabras que nadie además de él ha oído, pero es mentira. Que es apóstol, pero también es mentira. Ese mismo Pablo, que se atrevió a decir, engañado por el diablo, que Jesús descendió por segunda vez a la tierra, se presupone que, en espíritu, a hablar con él, y es mentira. Porque Jesús viene por segunda vez solamente en carne el día del juicio. Jesús no viene en Espíritu ni una sola vez. Eso se lo demostró Jesús a Tomás cuando le dijo que metiera los dedos en sus heridas. Ver Lucas 24:39. Cuando Jesús ascendió al Cielo en cuerpo, los dos ángeles dijeron a los apóstoles que así mismo vendría por segunda vez, al final de los tiempos a juzgar a toda la humanidad. Ver Hechos 1:11.   Les presentan un Pablo que hace milagros, que profetiza, que da su vida por Jesús, porque si no es así, no engañaría a uno solo de los llamados a Jesús. Les presentan al más refinado artífice del engaño, ante cuyas argucias, por siglos, han caído rendidas las mentes de sus miles de millones de seguidores.) 5 Saluden igualmente a la iglesia que se reúne en la casa de ellos. Saluden a mi querido hermano Epeneto, el primer convertido a Cristo en la provincia de Asia. 6 Saluden a María, que tanto ha trabajado por ustedes. 7 Saluden a Andrónico y a Junías, mis parientes y compañeros de cárcel, destacados entre los apóstoles y convertidos a Cristo antes que yo. 8 Saluden a Amplias, mi querido hermano en el Señor. 9 Saluden a Urbano, nuestro compañero de trabajo en Cristo, y a mi querido hermano Estaquis. 10 Saluden a Apeles, que ha dado tantas pruebas de su fe en Cristo.

Saluden a los de la familia de Aristóbulo. 11 Saluden a Herodión, mi pariente. Saluden a los de la familia de Narciso, fieles en el Señor. 12 Saluden a Trifena y a Trifosa, las cuales se esfuerzan trabajando por el Señor. Saluden a mi querida hermana Pérsida, que ha trabajado muchísimo en el Señor. 13 Saluden a Rufo, distinguido creyente, y a su madre, que ha sido también como una madre para mí. (No se dan cuenta sus seguidores, que Pablo va tejiendo la red de su supuesta autoridad entre los directores del cristianismo. Pablo va tejiendo la red de su autoridad de juzgar quienes, de entre los creyentes, merecen sus saludos, va tejiendo en las mentes de sus seguidores la idea de su imprescindible persona en el grupo del cristianismo. Además, va haciendo distinción de unas personas, como más importantes que otras, va infectando el cristianismo de sus seguidores, con preferencias injustas de personas, algo contrario a las enseñanzas de Jesús. No se dan cuenta que va destruyendo las enseñanzas de Jesús en lo de negarse, en lo de no ser importantes, en lo de no ser llamadores de la atención, ser humildes.  Es una bien elaborada falacia, porque pareciendo ser algo bueno, es algo nocivo, que contradice las enseñanzas de Jesús, en las mentes de los seguidores de Pablo.) 14 Saluden a Asíncrito, a Flegonte, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a los hermanos que están con ellos. 15 Saluden a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los hermanos que están con ellos. 16 Salúdense unos a otros con un beso santo. Todas las iglesias de Cristo les mandan saludos. (Saluda mediante esta carta, en este capítulo, a treinta y una personas, que son desconocidas para él en su mayoría, porque Pablo aún no ha ido a Roma. Saluda a algunas congregaciones e iglesias de Roma que él no conoce. Se declara vocero de todas las iglesias de Cristo al enviarles saludes en su nombre. Con una frase les dice que tiene esa autoridad y no la cuestionan. Con esto les crea en las mentes la impresión a sus seguidores, que es él, Pablo, el que dirige a todas las iglesias de Cristo, que él es el representante y administrador de las iglesias de Cristo, que a él le fueron dadas las llaves de la iglesia de Jesús. Creen que es el vocero de Cristo. Cuando fue a Pedro a quien el Señor le concedió las llaves y lo nombró apóstol de los gentiles, no al grandioso, astuto y sagaz Pablo.)

17 Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y dificultades, y van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de ellos.  18 Tales individuos no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios deseos. Con palabras suaves y lisonjeras engañan a los ingenuos. (Aquí, el lobo romano Pablo, se cura en salud, para que sus seguidores no vayan a creer que es, precisamente Pablo, el que les traerá las divisiones, la vanidad, las rencillas y los engaños, que van a extraviar de las enseñanzas sagradas de Jesús, a miles de millones de personas, durante miles de años.) 19 Es cierto que ustedes viven en obediencia, lo que es bien conocido de todos y me alegra mucho; pero quiero que sean sagaces para el bien e inocentes para el mal.  20 Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. (Aquí el artista del engaño, el lenguaraz, los lisonjea con adulaciones sobre la obediencia de todos los cristianos que viven Roma, algo que a todas luces es una exageración. Luego de adularlos, Pablo, se vuelve a curar en salud, haciéndoles creer que son otros los que los van a engañar, no él, obviamente. Astutamente se va haciendo libre de toda sospecha en las mentes de sus seguidores.) Que la gracia de nuestro Señor Jesús sea con ustedes.  (Hasta se da el lujo de decirles que él, el insignificante ser humano, como cualquiera de nosotros, él, Pablo, les envía, por medio de esta carta, la altísima gracia de nuestro Señor Jesús. Esto es lo mismo que se ve y se oye en todo el orbe, los seguidores de Pablo repartiendo, como si pudieran, la gracia del Señor Jesús.) 21 Saludos de parte de Timoteo, mi compañero de trabajo, como también de Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes. 22 Yo, Tercio, que escribo esta carta, los saludo en el Señor. (Aquí dice que esta carta la escribió un discípulo de Pablo llamado Tercio. No dice que es escrita por orden de Pablo. Pero se presupone. Parece que Tercio se tomó la libertad de escribir por su cuenta algunas frases y son recibidas entonces como palabras de Dios por los seguidores de Pablo.)  23-24 Saludos de parte de Gayo, de cuya hospitalidad disfrutamos yo y toda la iglesia de este lugar. También les mandan saludos Erasto, que es el tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto. (Dicen los historiadores de Pablo, que él por lo general, dictaba sus cartas, posiblemente debido a un problema de sus ojos, que le obligaba a escribir con letras grandes, cunando alguna que otra palabra escribía (ver Gálatas 6:11). Al final de algunas de sus cartas, Pablo escribía un saludo de su propia mano, lo que ha sido considerado una señal de la autenticidad de sus palabras (ver 2 Tesalonicenses 3:17 y Gálatas 6:11). En esta mal supuesta “palabra de Dios”, un tal Tercio, un amanuense que escribía para Pablo la epístola, se dedica a enviar saludos a sus amigos y hasta les envía a los romanos saludos de parte de otros. Históricamente el hecho de que Tercio haya escrito la epístola a nombre de Pablo no representa problema para aceptar la autoría de la epístola a nombre de Pablo. Pues Tercio fue simplemente el que dibujó las letras, pero el dueño del pensamiento y las palabras fue Pablo. En esta carta, Pablo tuvo que haber permitido a Tercio hablar por sí mismo y enviar saludos a los romanos. Pero es a todas luces algo abusivo  que, en nombre de Dios, en nombre de las escrituras sagradas, breves, en las cuales el creador nos envió sus enseñanzas, unos seres humanos insignificantes, como nosotros, se dediquen a enviarse saludos muy personales. Si es que estas cartas humanas, fueran alguna vez consideradas por Dios, como sus palabras sagradas, entonces estos señores muy lisos y abusivos, usaron y manosearon sin respeto el lugar de las palabras de Dios para satisfacer sus egos, para sus veleidades personales, para sus detalles circunstanciales. Los extraviados seguidores del astuto Pablo, sin duda alguna de parte de ellos, exigen que estas palabras sean tenidas como el verbo de Dios, la palabra de Dios. Se cae de su peso la ingenuidad de los adoradores de las palabras de Pablo, aquellos que las aceptan como “sagradas palabras de Dios”.) 

25-26 El Dios eterno ocultó su misterio durante largos siglos, pero ahora lo ha revelado por medio de los escritos proféticos, según su propio mandato, para que todas las naciones obedezcan a la fe. ¡Al que puede fortalecerlos a ustedes conforme a mi evangelio y a la predicación acerca de Jesucristo,  27 al único sabio Dios, sea la gloria para siempre por medio de Jesucristo! Amén. (Da a entender que él, Pablo, es el que viene a revelar los misterios ocultos por medio de "su supuesto evangelio".  Mejor dicho, los cristianos que le siguen creen, por lo tanto, que Pablo es el mismo espíritu santo, anunciado por Jesús, que vendría a revelar todo los que faltaba y ya quedaba cerrada la revelación. Esta es la falaz razón por la que, al llegar un ser humano al mundo, le presentan los cuatro evangelios con esta vasta añadidura de las supuestas epístolas de Pablo, que no pasan de ser cartas y opiniones meramente humanas elevadas a los altares de palabra de Dios por sus seguidores en la gran Babilonia. Adoradas esas palabras humanas durante veinte siglos por los humanos, como si un segundo Mesías hubiese descendido del Cielo a completar la revelación de Jesús, el único Cristo, el único Mesías, el unigénito.)